Cánticos de Alabanzas · Consuelo y fe
311. ¡MAESTRO, RUGE LA TEMPESTAD!
Estrofa 1
Brama la mar, oh Maestro, y ruge la tempestad;
La vasta expansión de los cielos, sé llena de oscuridad.
¿Quieres que aquí perezcamos? ¿Puedes dormir así,
Cuando el mar agitado, nos abre profundo sepulcro aquí?
Coro
Los vientos, las ondas oirán tu voz: ¡Sea la paz!
Calmas las iras del fiero mar; las luchas del alma las haces cesar,
Y así la barquilla va al Señor, hundirse no puede en El mar traidor
Doquier se cumple tu voluntad. ¡Sea la paz!; ¡Sea la paz!
Tu voz resuena en la inmensidad: ¡Sea la paz!
Estrofa 2
En mi aflicción, oh Maestro, te busco con ansiedad.
De mi alma en el seno insondable, se libra cruel tempestad.
Pasa el pecado a torrentes sobre mi frágil ser,
Y perezco, perezco, Maestro. ¡Oh, quiéreme socorrer!
Estrofa 3
Cesa el terror, oh Maestro; los vientos se amainan ya;
Y sobre el cristal de las aguas el sol resplandecerá.
Oh Redentor, se conmigo; no me abandones más;
Y feliz llegaré pronto al puerto, do tú me recibirás.